En el 2006 se cumplieron cien años de la visita del Rey Alfonso XIII a la ciudad de La Laguna. En ella el monarca, abuelo del actual rey emérito, se dirigió en primer lugar al Santuario del Cristo, donde se cantó un Te Deum y a la salida del templo una esposa sentenciada, que había cometido un crimen en la calle Rosada, le entregó un escrito en el que le pidió su protección.

Una de las juntas más destacadas de la Esclavitud del Cristo fue la del 27 de marzo de 1906, presidida por el obispo Nicolás Rey Redondo, quien recibió la petición del Esclavo Mayor, Carlos Hamilton y Monteverde, consistente en lograr la inscripción del Rey Alfonso XIII en la Esclavitud.

Para la visita del Monarca al Cristo se pidieron alhajas a varias iglesias: al Cabildo Catedral, dos blandones de plata, doce candeleros y dos bateas; al Santo Lignum Crucis, pontificales, terno blanco bordado en oro, dos frontales, colgadura de damasco y ocho sillones de terciopelo carmesí bordados en oro; a la iglesia de la Concepción, varas del palio, dos ángeles con vestiduras de plata, cinco lámparas, seis candeleros y dos frontales; el Sagrario, seis candeleros, y al convento de Santa Catalina, palio blanco con bordados de oro. Con estos adornos y los de la Esclavitud  presentaba el templo gran aspecto de gravedad y riqueza.

El trono del Rey se colocó al lado del Evangelio, bajo dosel de terciopelo de seda carmesí galonado de oro, con rico sillón y reclinatorio de lampaso encarnado.

Desde las barandillas de plata del arco del coro se extendieron dos filas de bancos de terciopelo, encabezados con tres sillones a ambos lados destinados a los ministros, autoridades y comitiva regia.

Aunque los laguneros deseaban presenciar el acto, nadie se atrevió a entrar en el Santuario del Cristo, "conducta que da ejemplo de la cultura de los hijos de esta histórica ciudad", según resaltan los documentos de la época.

Cuando Alfonso XIII y los infantes salieron a la plaza de San Francisco en el coche real, luciendo sobre el pecho las medallas de la Esclavitud, el público prorrumpió con aclamaciones.

La medalla que la Esclavitud del Cristo ofreció al Rey fue de oro, de colores, pendiente de un cordón de seda y oro con pasador en forma de corona real de oro y con la siguiente inscripción: "A su Majestad el Rey don Alfonso XIII. 1906". Las medallas de los infantes fueron de plata con cordones de seda roja.

Las medallas que recibieron el Rey y los infantes María Teresa de Borbón y Baviera y Fernando de Baviera y Borbón las realizó el orfebre Rafael Fernández Trujillo. El pergamino del título de Esclavo Mayor lo hizo en oro, plata y colores una religiosa de la Asunción, que también hizo las viñetas e inscripción del libro de visitas que regaló Concepción Salazar Chirino, Marqueza de Villanueva del Prado.

Según la escritora Elsa Melián González, Alfonso XIII visitó también el colegio de las Asuncionistas de San Diego del Monte, el Obispado, la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife y el Ayuntamiento de La Laguna.

Crónica de la Visita 

En 1906, la Familia Real y su séquito visitaron la isla, del 26 al 29 de marzo. Lo trascendental del acontecimiento quedó plasmado en el gran recibimiento que tuvieron. 

A las once de la mañana pisaron, por primera vez, tierra canaria en el desembarcadero, adornado con un hermoso templete. Veintiún cañonazos, cohetes, sirenas y las aclamaciones del pueblo le dieron la bienvenida.

El día 27 de marzo de 1906 el Rey de España y los infantes Dª María Teresa de Borbón y D. Fernando de Baviera , marcharon en tranvía a la histórica ciudad, donde se ofició un Te Deum en el Cristo. “La batería de Montaña, colocada en San Roque, mientras la banda dejaba oír los acordes de la marcha real”, agolpándose una gran cantidad de personas a su paso por la calle de Herradores, emitiendo innumerables vítores. Esperaban la comitiva Real en la puerta del Santuario el Ilmo. Sr. Obispo de la Diócesis Dr. D. Nicolás Rey Redondo, revestido de pontifical, asistido del Cabildo Catedral y otros elementos del Clero, así como todos los Esclavos. Don Carlos Hamilton y Monteverde, era el Esclavo Mayor, solicitó del Sr. Obispo impetrara del monarca la gracia de que se inscribiera en aquella Asociación, a lo que accedió el Prelado.

S. M. Alfonso XIII  y las personas reales fueron recibidas bajo palio a la entrada del templo, dirigiendose a la capilla mayor, donde oraron. Terminada las preces, el Obispo, de pie, junto al trono y en nombre de la Venerable Esclavitud, solicitó de S. M. y de las altesas Reales la gracia de que pertenecieran a aquella Hermandas, que seguidamente le fue concedida. Entonces el Prelado, con la solemnidad de rúbrica, procedió a la bendición e imposición de las medallas, mientras el Sr. Hamiltón presentaba al rey, en una fuente de plata, el título de Hermano Mayor Perpetuo (" Era un delicado trabajo caligrafico en oro, plata y colores, debido al proefesor D. Domingo J. Manrique. Iba firmado por el Iltmo. Sr. Obispo D. Nicolás Rey Redondo, el Esclavo Mayor D. Carlos Hamilton y el secretario de la Esclavitud D. Domingo de la Rosa y que decía lo siguiente: Por cuando Su Majestad católica el Rey Alfonso XIII, que felizmente rige los destinos de España, en su visita a esta ciudad, se designó oir la súplica de esta Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna, inscribiéndose como Esclavo Mayor Perpetuo de la devota y prodigiosa imagen de Nuestro Señor Jesucristo, venerada en Tenerife desde los primeros tiempos de su conquista. Considerando la Corporación la mayor gloria que a Dios Nuestro Señor resulta, en este acto de viva fe y piedad cristiana de nuestro soberano y el gran honor que a la misma le reporta, acordó expedir el presente título de Esclavo Mayor Perpetuo que reverentemente pone en las reales manos de Su Majestad, sellado con el de la Corporación y refrendado por los oficiales de la misma según estilo.") Terminó el acto firmando el Monarca y su comitiva el album de visitas que con aquel motivo se abrió para conmemorar tan fausto suceso y que decía así: "En el 1906 visité este Santuario del Santísimo Cristo de La Laguna y me constituí Esclavo de Nuestro Señor Jesucristo en esta devotísima y venerada Imagen. Alfonso, Rey de España, 27 de marzo de 1906.- María  Teresa de Borbón de Baviera, infanta de España.- Fernando María de Baviera y Borbón, Infante de España").

El album de visitas  es una encuadernación del s.XVII, en que las cantoneras forman dibujos  en plata entrelazados con adornos y flores y pájaros muy decorativos, que encerró el Real despacho del título de marques de Villanueva del Prado, hoy propiedad de la Esclavitud del Stmo. Cristo de La Laguna, por donación de la Señora viuda del marqués D. Fernando de Nava y de Hoyo. Cfr. Encuadernaciones herádicas españolas, por el Marqués del Saltillo, Madrid, 1934, pag 27.  

El 29 de diciembre de aquel mismo año S. M. concedía a la Venerable Esclavitud el título Real. La soberana disposición dice así:

" Mayordomía Mayor de S. M..- Ilmo Sr.: S.M. el Rey (q.D.g.), accediendo a los solicitado por V.I. en nombre de la Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna, se ha servido concederle el título de Real, autorizando a la citada Cofradía para el uso del escudo de las Armas Reales. Lo que de Real Orden comunico a V.I. para su conocimiento, el qde la expresada Cofradía y efectos consiguientes.- Dios guarde a V.I. muchos años.- Palcio, 29 de diciembre de 1906.- El Jefe Superior de Palacio.- El Duque de Sotomayor.- Señor Obispo de Tenerife. Canarias".

En la sesión de 13 de enero de 1907 se dio cuenta de la anterio gracia, acordando la Esclavitud lo siguiente: Consignar su gratitud al soberano por la honrosa distinción con que condecora a la hermandad, tanto mas apreciable, cuanto que además de ser prenda de la nunificencia real, la relaza en este caso el ser la primera coporación religiosa qu en este archipiélago disfruta de esa gracia, no dudando que este real favor sea estímulo que avive mas ymas el frevoroso culto que al Señor de La Laguna se le tributa, y que en atenta y  respetuosa comunicación se le den las más expresivas gracias al Ilmo. Prelado por el Interés y participación que ha tenido en la consecución de esta merced."

Además se acordó colocar en la sla de juntas cubierto por un dosel presidencial, el retrato de S.M. y sobre las puertas de la caplla, sala de juntas y demas dependencias de la Corporación, las reales armas juntamente con las de la Corporación, de forma que fueron ambos escudos abrazados por la corona Real, y lo mismo en los pendones y sello, debiendo figurar en el pasador del cordón de la s medallas de los señores Esclavos