Semana Santa

Durante la Semana Santa la Iglesia celebra los misterios de la salvación actuados por Cristo en los últimos días de su vida, comenzando por su entrada mesiánica en Jerusalén. Es muy intensa la participación del pueblo en los ritos de la Semana Santa. Algunos muestran todavía señales de su origen en el ámbito de la piedad popular. Sin embargo ha sucedido que, a lo largo de los siglos, se ha producido en los ritos de la Semana Santa una especie de paralelismo celebrativo, por lo cual se dan prácticamente dos ciclos con planteamiento diverso: uno rigurosamente litúrgico, otro caracterizado por ejercicios de piedad específicos, sobre todo las procesiones. Esta diferencia se debería reconducir a una correcta armonización entre las celebraciones litúrgicas y los ejercicios de piedad. En relación con la Semana Santa, el amor y el cuidado de las manifestaciones de piedad tradicionalmente estimadas por el pueblo debe llevar necesariamente a valorar las acciones litúrgicas, sostenidas ciertamente por los actos de piedad popular. 

 

Domingo de Ramos

En este día la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar su Misterio pascual. Por esta razón, en todas las misas se hace memoria de la entrada del Señor en la ciudad santa; esta memoria se hace o bien por la procesión o entrada solemne antes de la misa principal, o bien por la entrada simple antes de las restantes misas. La entrada solemne, no así la procesión, puede repetirse antes de aquellas misas que se celebran con gran asistencia de fieles. Cuando no se pueda hacer ni la procesión ni la entrada solemne, es conveniente que se haga una celebración de la palabra de Dios con relación a la entrada mesiánica y a la pasión del Señor, ya sea el sábado al atardecer, ya sea el domingo a la hora más oportuna. Este mismo día se realiza tradicionalmente la Ceremonia del Descendimiento del Stmo. Cristo de La Laguna y su posterior besapie. La Venerada Imagen es descendida por cuatro esclavos. Una ceremonia solemne y austera, ya que este día no se repica y no se lanzan las salvas de ordenanza como se hace en las fiestas de septiembre.
 

 

Comienzo del Triduo Pascual

Con la Misa que tiene lugar en las horas vespertinas del jueves de la Semana Santa, la Iglesia comienza el Triduo Pascual y evoca aquella Cena en la cual el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, habiendo amado hasta el extremo a los suyos que estaban en el mundo, ofreció a Dios Padre su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino y los entregó a los apóstoles para que los sumiesen, mandándoles que ellos y sus sucesores en el sacerdocio también lo ofreciesen (CO, 297). Toda la atención del espíritu debe centrarse en los misterios que se recuerdan en la Misa: es decir, la institución de la Eucaristía, la institución del Orden sacerdotal y el mandamiento del Señor sobre la caridad fraterna. Son estos los puntos que conviene recordar a los fieles en la homilía, para que tan grandes misterios puedan penetrar más profundamente en su piedad y los vivan intensamente en sus costumbres y en su vida. 

 

Jueves Santo

La Liturgia de hoy se centra en la institución de la Eucaristía durante la Última Cena pascual de Jesús con sus Apóstoles. La primera lectura nos presenta las prescripciones sobre la cena pascual de los judíos. A partir de Cristo, el pan ázimo de esa cena será su Cuerpo entregado por nosotros: él es el Cordero sacrificado por nosotros. Y el vino de la tercera copa será su Sangre derramada para el perdón de los pecados (2 lect.). Lavando los pies a los discípulos, nos dio ejemplo de cómo debemos servirnos mutuamente en el amor. Los actos en el Real Santuario comienzan a las 17:00 hrs. con la presencia de la Esclavitud y de los fieles.

 

 

El Monumento del Jueves Santo

Al término de la Misa de Jueves Santo «In Coena Domini», que conmemora la institución de la Sagrada Eucaristía, el tabernáculo queda vacío en memoria de la muerte de Jesús. Se hace entonces la reserva del Santísimo Sacramento en un lugar especial, tradicionalmente denominado «Monumento».

De esa manera, desde la noche de Jueves Santo hasta la Misa de Resurrección los sagrarios de todas las iglesias quedan sin hostias (formas), para mejor simbolizar la trágica ausencia de Nuestro Señor “crucificado, muerto y sepultado”. No obstante, con su insuperable tacto maternal, la Iglesia introdujo en esos días la costumbre de guardar o reservar en un lugar aparte las hostias consagradas, necesarias para administrar la Eucaristía a los fieles que desearan comulgar en Viernes Santo. Fue ése el origen remoto de la ceremonia del traslado del Santísimo Sacramento al “Monumento”.

Con el paso de los siglos la traslación adquirió un carácter solemne, realizándose de modo procesional, acompañada de cánticos eucarísticos como el "Tantum Ergo", célebre himno compuesto por Santo Tomás de Aquino. Llegados al pie del Monumento —un altar o capilla previamente acondicionado para acoger al Pan del Cielo— en medio de las plegarias y del incienso, los fieles se turnaban, como lo hacen hasta hoy, en actos de adoración continua a Jesús Sacramentado.

La Visita a los Monumentos se practica desde la tarde del Jueves Santo a la mañana del día siguiente (ya que en la tarde del Viernes Santo, después de las funciones litúrgicas conmemorativas de la Muerte del Salvador, se consumen todas las hostias del Monumento y la iglesia queda sin Santísimo, en recuerdo de la tragedia del Gólgota)

Lo esencial de las visitas es recorrer siete iglesias, en memoria de los siete palabras que hizo Nuestro Señor Jesucristo,en el lugar del suplicio final, el Monte Calvario.

Es un día especial para los vecinos de La Laguna, cuando “Monumentos” presiden los altares mayores. Los maravillosos objetos en plata, resultado final del antiguo arte de los grandes maestros plateros laguneros y las impresionantes composiciones florales salen a la calle rindiendo homenaje al Cristo consagrado en el Pan y el Vino.

 

Viernes Santo

En este día, en que «ha sido inmolada nuestra Víctima Pascual: Cristo (1 Cor 5, 7), lo que por largo tiempo había sido prometido en misteriosa prefiguración se ha cumplido con plena eficacia: el cordero verdadero sustituye a la oveja que lo anunciaba, y con el único sacrificio se termina la diversidad de las víctimas antiguas» (cf. san León Magno). En efecto, «esta obra de la Redención humana y de la perfecta glorificación de Dios, preparada antes por las maravillas que Dios obró en el pueblo de la Antigua Alianza, Cristo, el Señor, la realizó principalmente por el Misterio Pascual de su bienaventurada Pasión, Resurrección de entre los muertos y gloriosa Ascensión. Por este misterio, muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró nuestra vida. Pues del costado de Cristo dormido en la cruz nació el sacramento admirable de la Iglesia entera» (SC, 5). La Iglesia, meditando sobre la Pasión de su Señor y Esposo y adorando la Cruz, conmemora su propio nacimiento y su misión de extender a toda la humanidad sus fecundos efectos, que hoy celebra, dando gracias por tan inefable don, e intercede por la salvación de todo el mundo (CO, 312). 

Hoy tiene lugar la celebración de la Pasión del Señor.a celebración de la Pasión del Señor ha de tener lugar después del mediodía, cerca de las tres. Por razones pastorales, puede elegirse otra hora más conveniente para que los fieles puedan reunirse más fácilmente: por ejemplo, desde el mediodía hasta el atardecer, pero nunca después de las nueve de la noche.  El altar debe estar desnudo completamente: sin cruz, ni candelabros, ni manteles. La Iglesia, siguiendo una antiquísima tradición, en este día no celebra la Eucaristía; la sagrada comunión se distribuye a los fieles solamente durante la celebración de la Pasión del Señor; sin embargo, los enfermos que no puedan participar en dicha celebración pueden recibirla a cualquier hora del día.

 

Procesión de Madrugada

Es en el amanecer del Viernes Santo que La Laguna se tiñe y caracteriza de una forma tan especial, oliendo a incienso quemado y “sonando a malagueñas” con las cuales se acompaña y se rinde homenaje al Santísimo Cristo de La Laguna durante su traslado desde su Real Santuario hasta la S.I.Catedral de Nuestra Señora de los Remedios.

La “Procesión de Madrugada” es sin lugar a duda de los más sugestivo y fiel a la tradición religiosa relatada por los Evangelios relatando el encuentro entre el Hijo y su Madre, siguiendo la más antigua tradición procesional europea. A las 3,1 de la mañana da comienzo la celebración de las Siete Palabras en el Real Santuario ("Padre, perdónales por que no saben lo que hacen"). A la s 4 de la mañana bajo los sones del Himno Nacional procesiona la Venerada imagen del Stmo. Cristo visitando los monumentos de los conventos y parroquias siguientes y meditando cada una de las palabras que Jesús pronunció antes de morir en la cruz: Convento de San Juan Bautista ("M.M. Clarisas") ("En verdad te digo: Hoy estarás conmigo en le paraiso"), Convento de Santa Catalina de Siena (M.M. Dominicas) ("Mujer, he ahi a tu hijo. Hijo, he ahí a tu Madre"), Parroquia de Santo Domingo de Guzmán, ("Dios mio, Dios mio, ¿Porqué me has abandaonado?") Siervas de María, ("Tengo Sed") Parroquia Matriz de Nuestra Señora de la Concepción ("Todo se ha cumplido") y Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de los Remedios ("Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu").

 

 

Las Malagueñas al Stmo. Cristo de La Laguna en la procesión de madrugada.

Durante el transcurso de la procesión de Madrugada varios cantantes de diversas agrupaciones folclóricas cantarán las malagueñas al palo seco, es decir, sin música, Estas Malagueñas estarán con el permiso del Obispado de San Cristóbal de La Laguna y de la P. R. Vble. Esclavitud. El coordinador de estas malagueñas es el esclavo Alexis Abel García, profesor, pedagogo y músico folclorista y esclavo.

Las malagueñas se cantan en los siguientes lugares:

  • Puerta del hogar del Stmo. Cristo de La Laguna.
  • Ventana entrada Calle Ascanio y León Huerta (Monjas Claras)
  • Iglesia de Santo Domingo de Guzmán (Plaza)
  • Balcón Central del Ayuntamiento de La Laguna.

Los solistas han sido:

  • Olga Benavente. (Cantante, Folclorista y fundadora del trío Acaymo)
  • Germán Rodríguez del Castillo. (Solista.)
  • Cristina Vera. (Solista y Folclorista)
  • Ana Isabel Mesa Báez. (Solista)
  • Mercedes Marrero. (Solista)
  • Ana Cristina Hernández Caballero.
  • José Antonio Luis Hernández.
  • Alexis Abel García. (Director Musical y Solista)
  • Iván Quintana (Los Gofiones).
  • José Francisco Ferrera Rodríguez (Solista y Folclorista)
  • María Belén Padilla Izquierdo. (Solista)
  • Olga Africa Marrero Santana. (Cantante y Solista).
  • Jonathan Vera.(Solista).

 

 

Malagueñas:

"Se juntó mucha gente a celebrar la fiesta de una santa imagen del Crucificado, que está en aquel convento (...) La gente que acude de todas las islas a esta fiesta es innumerable, y todos los demás días del año está la iglesia hecha un santuario, porque desde las mañanas hasta las avemarías nunca falta gente, que con gran devoción visita al Santo Cristo. Y muchas personas vienen descalzas, manifestando sus necesidades espirituales y corporales, y todas vuelven a sus casas con gran consuelo".

Esta fe y devoción por el Cristo ha quedado también reflejada en las coplas populares, como ya hemos visto. El repertorio es extenso, y sólo vamos a transcribir las más representativas y vigentes en la memoria colectiva, con dos joyas a la cabeza, como son las cuartetas compuestas por Rafael Hardisson, en 1927, y por Sebastián Padrón Acosta, en 1952.

La primera, que fue presentada ese año al certamen del Ateneo, dice así: "Al Cristo de La Laguna / mis penas le conté yo: / sus labios no se movieron / y sin embargo me habló". Y la segunda mereció la espiga de oro del concurso de coplas de San Benito, cuyo jurado estuvo integrado por Domingo Cabrera Cruz, Emeterio Gutiérrez Albelo y Rafael Hardisson. Posiblemente sea una de las coplas más cantadas y sentidas del repertorio canario: "Si subes a La Laguna / entra en el Cristo a rezar, / para que Dios te perdone / lo que me has hecho llorar".

Si las coplas dicen que el Cristo alivia las penas y también reconforta en los desengaños amorosos, otras cuartetas pregonan que tal devoción nace con el lagunero desde la misma cuna, como rezan las siguientes:
"Llevo pendiente del cuello / desde que estaba en la cuna, / una medalla bendita / del Cristo de La Laguna". Su autor es Domingo Gutiérrez Bello, y fue presentada al Concurso de San Benito, de 1952. En otra de su coplas desarrolla la misma idea: "Siendo yo niño, mi madre / me arrodillaba en la cuna, / y me enseñaba a rezarle / al Cristo de La Laguna".

En otras aparece compartida la devoción popular entre el Cristo y la Virgen de Candelaria, como sucede en éstas: "El que nace en Tenerife / tiene al lado de su cuna, / la Virgen de Candelaria / y el Cristo de La Laguna". Su autor es Antonio Ribot, abuelo de nuestro querido compañero Quique Lecuona, miembro fundador de Los Sabandeños. Y Elvira Machado, en su libro de coplas Alma canaria, incluye la siguiente: "La Virgen de Candelaria / y el Cristo de La Laguna, / son las dos grandes fortunas / de nuestras Islas Canarias".

Otro de los grandes motivos de inspiración coplera de la Fiesta del Cristo es, sin duda, lo que conocemos familiarmente con el nombre de La Entrada. Es decir: los numerosos y espectaculares fuegos de artificio que se lanzan en honor del Cristo antes de que se produzca su entrada al Santuario. Así llega a decir el poeta lanzaroteño Antonio Zerolo en una de sus coplas: "El que quiera conocer / si en Canarias hay fervor, / que vaya todos los años / a La Entrada del Señor".

El poeta y músico lagunero, José González Gutiérrez, al que todos llamábamos cariñosamente Pepe "el Cartero", destacado orfeonista y autor de obras polifónicas como la que dedicó a las Cruces de La Laguna, también incluyó el tema de La Entrada en varias de sus coplas: "Muchos miles de cohetes / se elevaron en La Entrada, / pero fue mucho mayor / el número de plegarias".

Pero hemos dicho que el cohete se convierte en foguete o volador, para poder entendernos. Ya el término volador, que compartimos con los murcianos, está utilizado en el Diario, de Juan Primo de la Guerra, que describe así una quema de fuegos en La Laguna: "Anoche fueron los primeros fuegos costeados por el Cabildo, que han sido hechos en Inglaterra. Había entre ellos algunos voladores, que despedían una luz más pura". ELFIDIO ALONSO

 

Malagueñas al Stmo. Cristo de La Laguna

"Hoy me paro en este paso,

y te rezo en  malagueñas,

oh mi cristo lagunero,

que sufirendo tu calvario,

das tu vida por la nuestra"

"Al cristo que es mi alegría,

rezo y canto con orgullo,

siento en esta melodía,

mi corzaón con el tuyo,

y sumirada en la mía"

"No hay pena más imponente,

que verte así mi cristo lagunero,

condenado a muerte,

tan solo y agonizando,

clavado en el madero,

que pena así, mis cristo lagunero"

Escucho con atención

aunque me vean dormido

los pies y manos clavados

y el costado dolorido.

“Con que tristeza se vive,

Viernes santo lagunero.

Ver a tu Cristo clavado,

en ese pobre madero.”

"La noche del Viernes Santo

brilla mas clara la luna

para alumbrar el camino,

al Cristo de La Laguna."

"Santo Cristo lagunero,

que cargas con nuestras culpas,

bendice esta hora santa,

que en rezo de malagueña,

te suplico y hago tuya."

Aquel primero de julio

cuando mi padre murió

la familia quedó triste

y también me quedé yo.

"Bajo sus pies yo senti,

que mi alma se quebraba.

El Cristo me consoló,

mientras mis ojos, lloraban."

"Mi voz se convierte en rezo,

y mi copla en agonía

para poder ayudarte,

con tu corona de espinas"

"Sintiendo en mi su mirada,

hoy rezo bajo el madero,

mi malagueña te ofrezco,

que enjuage hoy tus heridas,

con amor puro y sincero,

hoy te rezo,... Cristo lagunero"

Qué pena me da, Señor,

verte clavado en la Cruz

el corazón se me parte

sabiendo quien eres Tú.

“Cuando estaba en la agonía,

sin salud y sin dinero.

Oh Cristo de La Laguna,

una mano me tendías,

desde lo alto del cielo.”

“El aroma de las flores,

llena el aire a tu paso.

Ay Cristo de mis amores,

malagueñas yo te canto.” 

“Oh Cristo de La Laguna,

de sus amores sagrario.

No hay canario que en su pecho,

no lleve ese relicario.”

Cuando te veo, mi Cristo

cosido en ese Madero

no sé qué pasa en mi alma

que voy a hablar y no puedo.

“ La luna ilumina tu rostro,

porque no se cree lo que está viendo.

A mi Cristo lagunero

clavado en el madero.” 

“ Te clavaron en la cruz,

unos hombres despiadados.

Y con tu bondad y virtud,

le pedias a Dios del cielo,

que ellos fueran perdonados.

"A mi Cristo lagunero,

le canto con devoción,

plegarias en malagueñas,

que nacen del corazón,

y suplican perdón,

de mi tierra tinerfeña."

Despierta, Cristo, despierta,

en la noche parrandera

cubiertos tus pies de rosas

dalias, lirios y azucenas.

“Donde vas amigo mío,

con esa cruz a la espalda.

Con que dignidad la llevas,

ayúdame con la mía,

que no puedo soportarla.” 

Oh, Cristo de La Laguna,

eres justo y milagroso

escucha mis malagueñas

llenas de dicha y de gozo.

Cristo de Aguere que pasas

esparciendo amor y vida

por tus benditas heridas

oye el cantar de mi gente

que es oración encendida.

 

 

Otras de las ocaciones que se le cantan o cantaban las malagueñas  al Stmo. Cristo de La Laguna era el día de Canarias .EL REAL SANTUARIO DEL CRISTO lagunero lucía todo su esplendor. Pareciera que los ángeles del Cielo hubiesen bajado a segar los jardines tinerfeños para dejarlos a los pies del Santísimo Cristo Moreno. La Agrupación Folclórica Hermanos Rodríguez de Milán entraba en el templo -siendo ya tradicional- a oír la Eucaristía para luego ofrecer un rosario de malagueñas ante el Cristo de los ojos cerrados. Como cada viernes, el Santuario se encontraba repleto de fieles devotos, que no sólo pudieron escuchar nuestras típicas malagueñas, sino que, además, admiraron la artística decoración de azucenas y lirios amarillos que engalanaban el templo, desde los canceles hasta los altares. Semejaban al mismísimo sol del mediodía, o quizá a un trocito de la Gloria.

Arriba en su trono, el Cristo, plegado a la Cruz de plata, taladrado a ella por amor a los hombres, y los brazos abiertos en compasivo abrazo de perdón.

Doce malagueñas cantadas con el corazón en los labios hicieron que nuestro Cristo abriera sus benditos ojos, para mirarnos complacido y escuchar las coplas nacidas esa tarde-noche en riguroso estreno: la primera fue interpretada por Felipe Rodríguez y, a continuación, sus hijos, Ángela y Ruymán; le siguieron sus sobrinos Ana, Rosario, Cristo y Tita. Una familia de cantadores conocidísima en nuestras islas y fuera de ellas.

El Santuario temblaba de emoción contenida, y las lágrimas se dieron cita en muchos de los que vivieron esa tarde de fe y de amor hacia el Cristo lagunero.

Es necesario decir que este acto está organizado y dirigido por Sebastián Rojas Cruz (Chano), polifacético artista tejinero, quien ha trabajado desde sus comienzos para que este día sea ya tradicional, como bien explicó el párroco del Santuario, Rvdo. D. Francisco, aunque es de destacar la colaboración del Ayuntamiento de La Laguna -ya Patrimonio de la Humanidad- y del Organismo Autónomo de Actividades Musicales.

Al final del entrañable acto religioso, D. Sebastián, y la que esto comenta recitaron dos poemas, oraciones hechas verso en la tarde de amor al Crucificado Moreno.

 

Viernes Santo-Procesión Magna

La Procesión magna comienza a las 5 de la tarde desde la Santa Iglesia Catedral de Ntra. Sra. de los Remedios, de ella parten cronologicamente los 24 pasos que narran de forma catequetica la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo el recoorido es el siguiente:  Plaza de la Catedral,  C/ Obispo rey Redondo (La Carrera), C/Ascanio y Nieves,  C/San Agustín, C/Nava y Grimón, Plaza del Adelantado, C/ Obispo rey Redondo (La Carrera), hasta la esquina con la Plaza de la Catedral. A su término el paso del Stmo. Cristo de La Laguna, La Dolorosa, San Juan Evangelista y Santa María Magdalena retornan a sus respectivos templos. Una vez que el Stmo. Cristo llegue a su Real Santuario, se procederá a la emotiva ceremonia del descendimiento y besapié y colocación en su altar. 

 

Sábado Santo- Vigilia Pascual

Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su Pasión y Muerte, su descenso a los infiernos, y se abstiene absolutamente del sacrificio de la Misa, quedando desnudo el altar hasta que, después de la solemne Vigilia o expectación nocturna de la Resurrección, se inauguren los gozos de la Pascua, con cuya exuberancia iniciarán los cincuenta días pascuales. 

 

Comienza el tiempo pascual 

Según una antiquísima tradición, esta es una noche de vela en honor del Señor, y la Vigilia que tiene lugar en la misma, conmemorando la Noche Santa en la que el Señor resucitó, ha de considerarse como «la madre de todas las Santas Vigilias» (san Agustín). Durante la Vigilia, la Iglesia espera la Resurrección del Señor y la celebra con los sacramentos de la iniciación cristiana (CO, 332). Los fieles, tal como lo recomienda el Evangelio (Lc 12, 35-48), deben asemejarse a los criados que con las lámparas encendidas en sus manos esperan el retorno de su Señor, para que, cuando llegue, los encuentre en vela y los invite a sentarse a su mesa. Esta vigilia es figura de la Pascua auténtica de Cristo, de la noche de la verdadera liberación, en la cual, «rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo» (pregón pascual).

 

Domingo de Resurrección

Este es el día en que actuó el Señor, la solemnidad de las solemnidades y nuestra Pascua: la Resurrección de nuestro Salvador Jesucristo según la carne (elog. Del Martirologio Romano). 

Nuestra fe en Cristo Resucitado nos viene a través de la Iglesia que a lo largo de los siglos nos transmite el testimonio de los apóstoles que vieron el sepulcro vacío y creyeron (Ev.), y comieron y bebieron con Él después de resucitar (1 lect.). El primer día de la semana es el día en que actuó el Señor (salmo resp.) resucitando de entre los muertos, y será ya para siempre el día del Señor, el domingo. En la segunda lectura san Pablo nos recuerda que hemos resucitado con Cristo, lo que ha ocurrido por la fe y el bautismo, y que, por ello, debemos buscar los bienes del cielo donde está Cristo, la Víctima propicia de la Pascua (cf. secuencia y aleluya).